La empresa de Correos de Chile, al igual que en años anteriores, desarrolla en navidad una campaña que consiste en recibir las cartas que los niños más necesitados envían al viejito pascuero, con la finalidad de que “los ayudantes” voluntarios del viejito, personalizados en miles de nosotros, las acojan y traten de cumplir con los sueños y deseos navideños de muchos.
A principios de diciembre me habían comentado que el Hall Central del edificio ubicado en la Plaza de Armas de Santiago, se llenaba de gente, pero ni en mis mejores cálculos pensé que fueran tantas las cartas que llegaban, y que tanta gente se pasara incluso tardes enteras leyendo los mensajes.
Por ahí vi algunas cartas y la verdad es que hay de todo. Supuestos niños pidiendo como regalo una cocina nueva porque la de la casa se estaba hechando a perder, o un triciclo para acompañar a la mamá a vender cosas a la feria porque el coche lo estaban usando para transportar mercadería, e incluso por ahí un niño exigiendo que su pedido fuera atendido rápido, porque estaba esperando. (Quería un Notebook el perla) Puede leer algunas en la web de Correos.
Sin embargo no me cabe duda de que deben haber cartas sinceras, porque todos los días llegan personas con regalos de muy buena calidad, además de las personas que van a dejar directamente sus regalos a las casas de los niños.
Para la empresa, la idea es que la mayoría de los regalos se entreguen personalmente, ya que eso ayuda a crear un vínculo entre el ayudante del viejito pascuero y los niños, además de no tener que almacenar los regalos centralizadamente y tener que despacharlos a las respectivas direcciones.
De todas formas existen muchas cartas sin apadrinar aún, y más de algún niño que realmente merece un regalo y quizás se quede esperando con las ganas, por lo que no es una mala idea darse una vuelta por el correo, o visitar la página web, y ver si se puede cumplir el sueño de un niño en esta navidad.










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